Érase una vez

Habrás escuchado o leído muchas historias sobre cómo empieza un proyecto. Habrás escuchado que todos y cada uno de ellos empieza “con mucha ilusión y cariño”, y en este caso lo corroboramos.

Es como vivir en una fase de enamoramiento donde el proyecto, poco a poco, va cobrando vida.

Y de vez en cuando se tiene esa sensación de lanzarse a una piscina sin saber si habrá suficiente agua como para amortiguar tu caída. Pero visualizas el salto y no puedes evitar coger todavía más carrerilla.

Si tienes una idea rondando por tu mente, ¡sácala a la luz!

Crear algo de cero, partir de una idea y luchar para que esa idea salga a la luz es un proceso lento y, sobre todo, es un proceso que requiere de tu máxima energía e ilusión para que todo salga como se lo imagina tu mente.

 Y nosotras, con lo que más disfrutamos, es viendo cómo nuestra idea inicial va mutando, cogiendo formas que no hubiéramos imaginado y haciendo que cada nueva forma pueda demostrar nuestra implicación, ilusión, constancia y cariño que dedicamos a cada uno de los productos: desde el diseño, confección, fotografía, hasta poner la prenda en una caja con cada detalle para asegurarnos de que, cuando la abras, estés sonriendo.

 

Y ahora… ¡saltamos!


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